¿Y si cambia la correlación de fuerzas? El movimiento estudiantil y la portada de “La Razón”

 Vídeo-resumen del Encuentro Universitario de Oviedo 2012, celebrado durante los días 2, 3 y 4 de Marzo

A mi abuela, allí donde estés

En noviembre escribí mi primer artículo y hasta hoy el último. Quizás no era el momento de estrenar el blog. En todos estos meses me he dedicado a poner a punto cuestiones pendientes y dejar el Consejo de Alumnos de la Universidad de Sevilla a compañeras y compañeros que seguro que aprenderán lo que yo he aprendido y lo harán mejor que los que estuvimos en su momento. Han ocurrido muchas cosas en estos tres años que he estado de Delegado, pero es un tema que dejaremos para otro momento.

En mi último artículo advertía de la unión, y mi deseo de que así fuese, entre los estudiantes y los trabajadores en el marco del #15M a partir de la exitosa movilización del 17 de Noviembre. La cuestión es sencilla: los ataques tienen un sentido global, nos afecta a todos los sectores, y la historia nos dice que la unión de la experiencia de los trabajadores y su poder dentro del sistema productivo con la creatividad y la fuerza de la juventud da lugar a formas de lucha más eficaces.

El 20 de Noviembre ganó el Partido Popular, lanzando la mayor ofensiva neoliberal de la democracia de este país en un tiempo récord. Pero no nos llevemos a engaños. Este “gobierno reformista” (como ellos se declaran) es continuista de reformas anteriores realizadas por los dos partidos que han gobernado. La diferencia estriba en la agresividad de ciertas reformas, que pueden tener más o menos contenido “social”, y su velocidad de aplicación.

Por eso no debemos de dejarnos llevar por la memoria a corto plazo. Los estudiantes han ido organizándose desde antes de la llegada del Partido Popular, hasta el punto de ser el antecedente político del #15M, tal y como señala Pablo Iglesias en este artículo:

Nadie debe olvidar el precedente fundamental de aquella movilización del 15 de mayo de 2011 que habría de marcar la historia política reciente de nuestro país. El 7 de abril, el colectivo Juventud Sin Futuro inauguraba la primavera madrileña con una imponente movilización bajo los lemas “sin casa, sin curro, sin pensión: ¡Sin miedo!” y una pancarta de cabecera en la que se podía leer: “Esto es solo el principio…”(…) Los activistas de Juventud Sin Futuro eran cuadros del movimiento estudiantil formados en las luchas contra el Plan Bolonia y estaban lo suficientemente preparados políticamente para saber a quien interpelar.

La generación que luchó contra el Plan Bolonia (en la cual me incluyo) aprendió de sus errores y acumuló fuerzas desde su derrota. Fuimos los que utilizamos la red como medio de coordinación de las protestas con cierto éxito, dejando durante unos meses al Gobierno y Rectores sin capacidad de reacción. La derrota, a pesar de pequeñas victorias como que se obligó a que el PSOE pusiera una partida extraordinaria en becas, supuso la reorganización del mismo.

Dos años más tarde llegaríamos al #15M, donde otros actores también fueron los precedentes políticos del mismo, pero donde el movimiento estudiantil participó de la organización posterior en Comisiones y Asambleas. No es casualidad que la Brigada de Información de la Policía, que ya estuvo vigilando al movimiento estudiantil contra la LOU y ahora lo hace al #15M, afirme que el movimiento estudiantil actual tiene el mismo “modus operandi” que el de Bolonia. Reportaje que por cierto tuvo desagradables consecuencias en una fiesta de “TomalaFacultad”. La policía hace “la lista negra”, la derecha señala y los ultras atacan.

25 de Abril, 10 de Mayo y portada de “La Razón” 

Llegamos a un día antes de la protesta estudiantil convocada para el 10 de Mayo y “La Razón” publica semejante portada con semejante reportaje en su interior. Nada nuevo bajo el sol. Cinco caras en portada dispuestas de tal manera para que parezcan delincuentes, o algo aún peor: terroristas. Ataques personales con el objetivo de desacreditar la lucha, al estilo de la campaña contra los sindicatos. Pero hay algo que no nos debe llevar a engaño: las cinco personas que están en esa portada no comparten la misma visión sobre el movimiento estudiantil.

Maria José, ex-Secretaria General de CREUP y doblemente victima estudiantil de la derecha mediática, tiene una visión totalmente diferente a la mía y seguro que a la de Albert. Recientemente hizo unas declaraciones a la radio donde de alguna manera culpa al movimiento estudiantil contra Bolonia de haber cansado a la gente con el “que viene el lobo” y que ahora por eso la gente no sabe si moverse o no. Creo que es un análisis totalmente erróneo pero comprensible por parte de alguien que jamás ha movilizado a sus estudiantes en todos los años que lleva en la representación estudiantil y que, por lo tanto, no conoce sus ciclos de movilización.

La movilización es un músculo que hay que ejercitar. Todavía hay mucho que hacer, pero hay una gran diferencia entre la anticipación estratégica y la reacción tardía y cortoplacista. En lo que me tocó como representante de estudiantes, logramos avanzar mucho advirtiendo de la propuesta de subida de tasas en 2010 y saliéndonos de CREUP para coordinar al resto de Universidades que por una manera u otra no estaban en la misma. Encuentro tras encuentro (Sevilla 2010, Alicante 2011, Sevilla 2011 y Oviedo 2012) se fue definiendo el plan de actuación, los puntos en común, la manera de movilizar. Todo ello con gran flexibilidad y margen de tiempo, llegando al punto de fijar la fecha del 25 de Abril (y 3 de Mayo para Cataluña) para la primera movilización estudiantil contra el Gobierno, coincidiendo además con las de Chile. ¿El resultado? Titulares como “Miles de universitarios protestan en toda España contra los recortes en Educación” que al coincidir con la semana siguiente al anuncio de la subida de tasas tuvieron un mayor efecto mediático.

Podríamos afirmar que la generación del movimiento contra Bolonia ha conseguido aumentar la masa crítica dispuesta a movilizar, avanzado también en el análisis de la reforma, en la anticipación estratégica y en la intervención y organización del movimiento en la calle.  Por su parte, lo que le ha ocurrido a CREUP y por lo que sectores de la organización titubean a la hora de movilizar es porque no lo han hecho desde hace mucho tiempo, llegando a permitir la lógica de la reforma del gobierno anterior sin rechistar. Esto les pone en un plano de inseguridad ante la necesidad de movilización. Otros sectores directamente se niegan a movilizar o si lo aceptan prefieren hacerlo mal, enfrentándose a los más críticos dentro de la organización. Pero eso no quita que aún estemos a tiempo de cambiar: hay iniciativa de diálogo por parte de la nueva ejecutiva y se está planteando por parte de la Sectorial de Informática (RITSI) una Plataforma por la Universidad Pública para la unidad de acción.

Haciendo memoria de todo esto, este verano pasado participé como ponente en una mesa-redonda en un Curso sobre Representación Estudiantil organizado por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo y la CREUP. En un momento de mi intervención, solté una frase que generó cierta incomodidad en la sala y alguna simpatía: “¿Y si cambia la correlación de fuerzas?” Hablaba del marco del #15M en provecho del movimiento estudiantil, para concienciarlo y organizarlo. Hablaba del avance real del movimiento estudiantil desde abajo, combinando la institución con las asambleas, no desde el despacho y el “pasilleo”. Ahora tenemos que seguir avanzando, porque vendrán más reformas en la educación las cuales habrá que combatir enérgicamente, luchando por cada cuestión concreta sin caer en una estrategia cortoplacista. Como dice el lema de la pancarta Juventud Sin Futuro: esto es sólo el principio. Porque nuestro futuro no se vende, se defiende 😉

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