Amar

Aprendí de ellas
un plural universal
de caricias,
besos, susurros,
ritmos, roces…
retorcerme
hasta consumirme,
saber abandonarme
en el pecado
hasta la extenuación.

Y volver a empezar.

Porque hay que saber
a volver a empezar.

Aprendí a amar
de las mejores amantes,
desaprendiendo ridículos
vicios que aprende uno
en lo de “ser un hombre”,
y aprendiendo virtudes
de un saber colectivo
del que nadie habla
pero que está ahí,
dispuesto a hacer
del verbo amar
un gran proyecto
universal.

Aprendí a amar
de las mejores,
en plural,
no en el singular
pornográfico
espectáculo
de la industria
cultural,
que siempre dijo
“aprendí de ti”.

Yo aprendí de vosotras,
en plural, nuestro plural,
y he aquí mi compromiso
a seguir con el legado

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