La letra es mi única patria

La letra con sangre entra,
pero en mi letrina
solo hay restos de cubatas
mañaneos vespertinos
y unas ganas irrefrenables
de tenerte enfrente
y asaltarte por detrás.

La letra con hambre alimenta
deseos infames,
ruborizan al descarado
hiptonizan al valiente,
y eternizan el instante.

Ese maldito instante
que me ahoga tanto
como me aprieta.

Letras
letras
y letras.

Me reencarno en la vendetta
de un músico que no toca,
de un pintor que no pinta,
de un emcee que no rapea
porque ya no era suya esa boca.

Letras en boca.
Bocas cerradas.
Moscas sin cueva.

“La letra no es caligrafía”
me decía de pequeño
asumiendo la torpeza
de dibujar sin estilo
garabatos de mierda,
las manos sudando
y mil papeles volando
por la ventana.

La letra no es seria,
ni sobria ni soberbia,
ni quiere tu postureo
barato de youtuber,
de esos que cuando
pasen diez años
ni siquiera recuerden.

La letra es mi única patria.

Y si vienes a ofenderla
me tendrás con uñas,
dientes y AKs-47
apuntando a tu nuca.

Así que recuerda:
la letra con sangre entra
pero sin sangre…
sin sangre sales tú
si no la respetas.

0 comments