La complejidad y el sentido común

El ser humano, como especie, en ocasiones es previsible pero a la vez es extraordinariamente complejo. La historia y las ciencias sociales dan cuenta de ello, de como pueden estudiarse hechos similares en épocas históricas distintas o en civilizaciones diferentes y, aun así, no poder realizar predicciones como si de una ciencia exacta se tratase.

El ser humano es capaz de realizar obras maravillosas pero también es capaz de lo más abominable. Las “buenas” obras ya se conocen: desde pequeños gestos de solidaridad con el prójimo hasta los grandes descubrimientos científicos o asombrosas obras artísticas. Las “malas” obras también: la opresión en términos de clase, género o etnia que ha vivido y vive la humanidad es una muestra inequívoca de ello. O la progresiva y acelerada destrucción de la naturaleza, que nos lleva a la barbarie.

Pero no sólo es una cuestión ética lo que me llama la atención acerca de la complejidad del ser humano. En lo que quiero poner el acento es en la visión del mundo. El “sentido común” del que tanto se habla, que en muchas ocasiones es ambivalente y contradictorio.

He visto a personas sostener una cosa y la contraria a los pocos minutos de haber dicho la anterior. He visto a personas sostener posiciones que objetivamente van en contra de sus propios intereses, reforzando aun más la opresión que viven y de la que aparentemente quieren liberarse. He visto a personas defender algo, que alguien se lo rebata, reafirmarse, que otra persona con más autoridad se lo rebata y entonces ceder, cuando las razones eran las mismas. He visto a personas tratar de encajar una idea que entra en contradicción con el resto de ideas que fundamentan su visión del mundo, haciendo piruetas argumentativas forzadas. Incluso yo mismo me he (y me han) sorprendido en esas contradicciones, ya que nunca olvido que uno como observador y como hombre también forma parte de lo observado (no está de más explicitar lo obvio)

Estas contradicciones tienen su origen y se ven reforzadas diariamente por diversas vías: la educativa, los medios de comunicación, la familia, las autoridades, las amistades…y no es fácil salir de ellas. Sobre todo porque se imponen por la vía del miedo, de la necesidad, o de una perversa seducción.

Tratar de descubrir la coherencia en el fango del “sentido común” es duro. Supone desprenderse de muchas mentiras que han sostenido nuestra subjetividad y adquirir compromisos, y no suele ser agradable reconocerlo. Pero es un paso necesario para ser consciente de la opresión y poder avanzar así hacia la destrucción del sufrimiento colectivo de nuestra clase, de nuestra gente, de los y las oprimidas.

Por eso tampoco está de mas recordar que quienes hayan dado ese paso se organicen, estudien y combatan, tanto en la teoría como en la práctica, con sus semejantes. Con mucha paciencia, sin rendirse, sin soberbia ni condescendencia con quienes aún no han dado ese paso (que a menudo lleva a la autocomplacencia identitaria del ya convencido/a, eludiendo así el compromiso o disfrazándolo en cuestiones menores). Y sabiendo que quienes oprimen no van a permitir que nos salgamos con la nuestra sin más.

Los problemas colectivos se arreglan de forma colectiva, y quien diga que esto es fácil está mintiendo. No es facil, el sufrimiento y la explotacion humana no se arregla con cuatro frases de autoyuda, ni con un buen orador en televisión. Tampoco se arregla con muestras de solidaridad, aunque siempre vengan bien. Ni siquiera se arregla presentandose a las elecciones, aunque no esté de más presentarse.

No es fácil, pero es la única salida. La solución pasa por la destrucción del capitalismo y el patriarcado para la construcción de una sociedad donde sea posible la liberación de la humanidad y evitar su propia destrucción (y la del planeta, que cada vez le queda menos)

Luchar, crear, poder popular…hasta la victoria final. Venceremos ✊

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