Call centers, los telares de un sector precario

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“Puede haber cuatrocientas personas en una sala, o en un par de salas, que pueden verse todos los días pero nunca hablan unas con otras”, dice. Igual que los trabajadores de las fábricas estaban pegados a sus telares en la época victoriana, los teleoperadores están pegados a sus mesas.

Pero hay una diferencia fundamental: contrariamente a los trabajadores victorianos, que podían hablarse a voces por encima de sus telares, los teleoperadores tienen los cascos puestos todo el día, lo que les impide comunicarse. “Se trata a la gente como unidades de producción, a diferencia de las fábricas, en las que hay una interacción más orgánica entre las personas” Chavs, la demonización de la clase obrera, Owen Jones.

Ayer estrenaba diseño del blog con una entrada sobre las teleoperadoras y el conflicto en Atento, en el que ya empezaba con otra cita del famoso libro de Owen Jones sobre la caracterización de la clase trabajadora actual. Si en dicha entrada ya trataba de dibujaros un poco en que consiste mi trabajo, esta otra cita que encabeza estas líneas da una pista sobre lo que es el día a día de un agente.

Mientras trabajas la vida social transcurre o en los tiempos muertos cuando no hay llamadas (y si no las hay durante mucho tiempo no es buena señal), en los descansos o en cualquier otra actividad que no sea atender llamadas, como estar en formación. Y a veces en los descansos (al menos los cortos) ni eso cuando te ves agitado constantemente a buscar el teléfono móvil y responder mensajes personales o de cualquier otro asunto. A veces la urgencia es tal que aprendes a mantener conversaciones cortas y fragmentarias con compañeros mientras atiendes llamadas, de la misma manera que en los descansos te puede ocurrir con los “whatsapps”.

Sin duda alguna la sociabilidad de los trabajadores se da más fuera del trabajo que dentro, pero incluso ello puede obstaculizarlo si os cambian de turno constantemente y tenéis distintos horarios. Es perfectamente posible estar trabajando en un centro durante un año y que no conozcas a gente cuyas caras ves todos los días. Las redes sociales como Facebook o los grupos de Whatsapps ayudan, pero la sociabilidad se da fuera como ya he dicho y con las dificultades mencionadas.

Si ya la sociabilidad es complicada entre las personas que trabajan en un sector así, no digamos ya organizarse para defender sus derechos. Es cierto que las secciones sindicales en centros tan grandes están reconocidas y han demostrado ser herramientas imprescindibles como en el caso de Atento. Pero esa movilidad permanente y ese déficit de sociabilidad de las trabajadoras lo hace todo más complicado.

Entonces surge la pregunta, ¿puede ser que detrás de muchos casos de estress laboral esté este tipo de organización del trabajo? ¿sería posible que este tipo de trabajos se gestionasen de otra manera? ¿Sería posible organizar de otra manera la producción de la empresa para que no ocurriera esto?

Sin duda alguna, si comparas las diferencias de derechos en temas de horarios, descansos y demás entre distintas empresas del sector llegas a la conclusión de que es posible alguna que otra mejora, pero ello pasa necesariamente por un acuerdo de los trabajadores como colectivo con la empresa. Otras mejoras quizás necesiten algo más que la mera conquista de derechos, pues pasan por un control de la producción por parte de los trabajadores que muchas empresas no están dispuestas a asumir ya que podrían perjudicarle desde su criterio de rentabilidad.

Si tenemos esto en cuenta, un conflicto como el de ayer entre las trabajadoras y Atento que tuvo un seguimiento de hasta el 70% en algunos casos u otros de hasta el 90% es una demostración de fuerza y dignidad ante el abuso laboral. Eso demuestra que es posible conquistar derechos en trabajos como este, con todas sus dificultades. Y es que aunque estemos en un momento en el que el derecho a huelga esté cada vez más cuestionado desde arriba, sigue demostrando que es imprescindible como herramienta para los intereses de las trabajadoras y trabajadores.

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