Teleoperadoras del mundo, ¡uníos!

Huelga Atento

Huelga en Atento-Movistar del 23 de Junio

 

“Actualmente hay casi un millón de personas que trabajan de teleoperadores, y el número va en aumento cada año. Para ponerlo en perspectiva, había un millón de hombres trabajando en las minas en el periodo álgido de la minería en los caños cuarenta. Si el de minero era uno de los trabajos emblemáticos de la Gran Bretaña de posguerra, hoy, sin duda, el teleoperador es un símbolo tan bueno de la clase trabajadora como cualquier otro” Chavs, la demonización de la clase obrera. Owen Jones

Soy agente de telemarketing, agente de call center, contact center, teleoperador, o como queráis llamarlo. La vida en una plataforma en la que trabajan miles de personas, sobre todo mujeres, atendiendo o realizando llamadas a la vez puede ser curiosa para quien no haya pisado nunca alguna: la mayoría del tiempo transcurre en una disciplina constante de tipo intelectual.

Me explico: mi trabajo consiste, básicamente, en seguir un patrón de llamada mientras consigues una solución a un problema, teniendo que manejar varias aplicaciones informáticas a la vez y sometiéndote a una constante renovación formativa y/o pequeñas novedades de última hora. Y por supuesto lo tienes que hacer con proactividad, asertividad, amabilidad…para conseguir que el cliente quede lo más satisfecho posible con la compañía. Y es que aunque en mi caso concreto el departamento en el que estoy no se dedique a la venta, soy la voz de la compañía y mi trabajo le da o le quita valor a la misma.

Como decía, es una disciplina para un cambio constante que obedece a unas reglas un tanto caóticas del mercado. A la competencia que se hacen entre sí las grandes compañías (y también las pequeñas) habría que sumar la gestión descentralizada entre varias empresas especializadas en el sector, peleando entre sí (o incluso entre centros de una misma empresa) para mantener la campaña en la que están o conseguir alguna nueva. Ello podría explicar cuestiones aparentemente caóticas, como por ejemplo que las personas que trabajan en una misma empresa cambien de equipo, de departamento o incluso de campaña varias veces en su vida laboral en la misma. O que haya movilidad (o no, depende del caso) de las trabajadoras entre empresas de la competencia.

Para que os hagáis una pequeña idea de lo que es trabajar en un sector así no hay más que preguntar a alguna trabajadora que haya estado durante un tiempo más o menos prolongado en una empresa o haya pasado ya por varias del sector. Y es que resulta que cada empresa y cada campaña tiene sus particularidades pero todas tienden a tener unos mismos rasgos generales en la gestión del trabajo a realizar que en muchas ocasiones terminan provocando síndrome de estress laboral crónico o burnout

Si bien la profesión que ejerzo no requiere necesariamente de una formación cualificada, la razón por la que creo que llevan ya un tiempo escogiendo un perfil joven y con estudios superiores en empresas de este tipo es esta: da igual lo que hayas estudiado, lo importante es que has seguido adelante con un disciplinamiento intelectual en el que seas capaz de adaptarte a un cambio constante de las reglas de juego. Puedes soportar mejor con tus competencias la flexibilidad requerida. Eso si, cobrando generalmente una miseria.

Si todo esto lo unes con la sensación de estar vigilado constantemente por la compañía con la que se tiene contratada la campaña, que tienes que cumplir unos objetivos o si no te ponen en seguimiento o que no sabes si la reducción de hora que te han aplicado hoy mañana será despido lo convierte en un deporte de riesgo basado en la supervivencia.

Hoy hay una huelga en Atento-Movistar porque las trabajadoras y trabajadores están hartos de la situación en la que se encuentran. Han estado realizando paros de una hora para sentar a la empresa a dialogar sobre el conflicto. No aguantan más y han decidido hacer huelga en todos los centros del país. Tienen motivos que son evidentes para cualquiera que haya trabajado en el sector, por eso merecen nuestra solidaridad. Y es que hay más alternativas que la del paro o la precariedad, y todas pasan por la lucha. ¡Ánimo compañeras!

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